ANTONIO
ABASCAL.
“Al final nos muestra que
el equipo tanto individual como colectivamente sigue creciendo, aunque bueno en partidos como este más aún, crecer duele” fue parte de la declaración
de Albert Espigares tras la derrota del Puebla ante Pumas en el Estadio
Cuauhtémoc la vigésima tercera en su propia casa en los últimos 37 juegos
disputados en el inmueble dos veces mundialista y una olímpico. En esos 37
partidos, el público poblano apenas ha podido festejar 44 goles de su equipo,
en cambio ha recibido 68, pero el novel técnico (su novatez fue factor para la
derrota del viernes) concluyó que crecer…duele, como si la afición del Puebla no
hubiera sufrido durante los últimos 34 años. Ninguna afición ha sufrido tanto
como la de los Camoteros que en se lapso nunca han llegado a una final desde la
instauración de los torneos cortos, apenas atesoran una Copa Mx y, por el
contrario, han tenido que soportar que su equipo haya vivido dos descensos y
que en el Clausura 2024 impusiera la marca de menos puntos en un torneo corto
con cinco.
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| Grada |
Hablarle de dolor a una afición que ya sólo vive de los recuerdos de una época gloriosa cada vez más lejana https://www.youtube.com/watch?v=xsgN7vJK9CI, hablar de dolor a los viejos de la comarca que aún recuerdan el incendio del primer estadio de la ciudad y una desaparición de ocho años para regresar en segunda división, hablar de dolor a una afición que vivió un abrupto final de la era de mayor felicidad del equipo por los problemas federativos, hablar de dolor a una afición que no pudo ver a su equipo en una final de Copa Interamericana ante el poderoso Colo-Colo porque su estadio estaba clausurado, por lo que el partido se celebró en Tabasco https://www.youtube.com/watch?v=8wbaUB7rRLc&t=315s; hablar de dolor cuando la Franja ha sido pisoteada una y otra vez desde aquellos yugoslavos hasta la actual directiva que encabeza Gabriel Saucedo, alejada de todo lo que significa Puebla, sin contacto con la afición, mudo y ciego, a tal grado de colocar a un técnico sin experiencia en primera división y con una cortísima experiencia en fuerzas básicas al frente del primer equipo.
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| Grada |
Albert Espigares habla de dolor a una afición acostumbrada a sentirlo, pero que está aburrida ya que, en esos 34 años, tras llegar a la final de la campaña 91-92 el dolor ha sido la constante y los episodios de felicidad son los escasos: La liguilla de la 94-95 donde se le compitió al América https://www.youtube.com/watch?v=cZBMFhX7ors, la semifinal del Invierno 96 https://www.youtube.com/watch?v=aoWVtv43Wdo&t=521s, la del Verano 2001 en par de duelos de poder a poder con Santos Laguna https://www.youtube.com/watch?v=lVv6CdqRj_c&t=39s, el ascenso de 2007 https://www.youtube.com/watch?v=5IVPy7fjLpQ&t=487s, la semifinal del Clausura 2009 con los “Chelis Boys”, aunque el cabezazo de Darío Verón de último momento también podría sumarse a los episodios dolorosos de la Franja https://www.youtube.com/watch?v=hJnQKl8L0es; el regreso a las liguillas con Juan Reynoso en el timón y la época de Nicolás Larcamón donde se volvió a jugar una semifinal frente a Santos Laguna https://www.youtube.com/watch?v=X4FYHKP49ck. Una afición que lo más lejos que ha llegado en torneos cortos es a cuatro semifinales, conoce bien el dolor y sabe que, para su realidad, ese sentimiento no conduce al crecimiento como lo señaló el timonel tras un partido en el que llegó a tener ventaja de 2-0 y dejó que un rival inofensivo en el primer lapso regresara para sumar un triunfo que vuelve a sumir en la mediocridad absoluta a los poblanos.
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| Infobae |
Muchos consideran que los cambios fueron la causa de la derrota ante Pumas, pero se les olvida que el gol que regresó a los universitarios se dio todavía en el cierre del primer tiempo. El Puebla cometió el pecado capital de permitir un tanto de los visitantes en los minutos finales de ese lapso, estaba a punto de irse al descanso con ventaja de dos goles en el marcador que daban justicia a lo que había pasado en la cancha; el gol visitante se generó luego de que faltó mayor aplicación defensiva porque fueron rechaces cortos que permitieron que Robert Morales encontrara un balón en el área, quiso prolongar con un taconazo que rechazó en corto Juan Pablo Vargas para que el propio Morales aprovechara la segunda oportunidad enviando un servicio medido a segundo poste donde llegó libre de marca Guillermo Martínez para meter a su equipo en el partido; ese fue el pecado capital de un equipo que sumaba más de 235 minutos sin gol en contra.
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| Club Puebla |
Ya con el 2-1, Pumas empezó a presionar y dio uso a su banca con jugadores talentosos como Adalberto Carrasquilla quien ingresó al 52 por César Garza, la respuesta poblana fue sacar a jugadores que habían preocupado a la defensiva universitaria como Edgar Guerra (autor del segundo gol) y Carlos Baltazar para que entraran Miguel y Alonso Ramírez; en ese momento ya hablamos de otras problemáticas del Puebla: La inexperiencia del técnico que no leyó bien el juego y la calidad de la plantilla para hacer frente a equipos con una banca de calidad. El empate cayó al 64 por la vía penal luego de un error de Nico Díaz que zancadilleó a Robert Morales quien ejecutó la pena máxima para el 2-2, ya Pumas era amo y señor porque los Ramírez no tomaron la pelota en la media cancha; Efraín Juárez olió sangre y fue por más: Juninho entró por Rubén Duarte y Ángel Azuaje por Alan Medina, mientras que la respuesta del banquillo poblano fue quitar a Luis Gabriel Rey para dar paso a Alejandro Organista y Emiliano Gómez dejó su lugar a Fernando Monárrez (un jugador que cada oportunidad que tiene demuestra que no puede con el paquete), de tal forma la Franja sacó a los jugadores que tenían criterio y preocupaban.
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| Club Puebla |
La primera ocasión que Monárrez tocó el balón fue en una jugada a balón parado donde se sumaron los centrales, pero se quedaron fuera de acción ante el pésimo toque de su compañero; Monárrez salió retratado en la acción del gol de la victoria universitaria cuando Uriel Antuna le ganó en velocidad para llegar a un trazo largo, el jugador poblano se quedó levantando la mano pidiendo que se marcara saque de meta cuando el jugador visitante alcanzó el balón para mandar el servicio al área para que Juninho aguantara la marca de Eduardo Navarro y a la media vuelta definiera el partido a favor de los visitantes. En la previa del partido se había hablado de que este era un partido clave para la Franja ya que significaba la oportunidad de romper el ayuno de gol y en caso de un triunfo escalar posiciones, ante el orden defensivo que se había mostrado; lejos de ello, la derrota vuelve a sumir al Puebla en los últimos lugares de la tabla, sin olvidar que en la comparación de resultados pudo traducirse en colocarse a tres puntos de Santos Laguna en la tabla de cocientes, por el contrario, el todavía hermano Mazatlán se acercó en el último lugar https://www.youtube.com/watch?v=JI3qXtfBIzE.
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| @PumasMX |
Por eso, el Puebla del viernes fue la misma historia de los últimos dos años: Equipo que le da oportunidad a jugadores sin nivel de primera división como Monárrez, mal manejo de partido por parte del director técnico, otros jugadores que en el momento de la verdad son incapaces de dar el do de pecho para ayudar a pensar en otros niveles, lo que sin duda significa un desnivel en la plantilla, algunos con talento y capacidad que terminan siendo opacados por otros que no aprovechan las oportunidades. Cuando se habla de más de lo mismo nos referimos a los pésimos números en casa en los últimos dos años, desde el Clausura 2024, ya que en total son ocho triunfos, seis empates y veintitrés derrotas en 37 partidos disputados en el Estadio Cuauhtémoc.
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| Club Puebla |
El señor Espigares ya estaba en la institución hace un año cuando el Puebla de Pablo Guede (a quien, por cierto, ya empiezan a sufrir en Perú con el Alianza de Lima), sólo ganó uno de ocho juegos en casa y lo que es peor sólo anotó cinco goles ante su público; “Crecer, duele” dijo Espigares con nula autocrítica, lo dijo con una pequeña sonrisa faltándole el respeto a la afición poblana. En ese Clausura 2025 fueron un triunfo, un empate y seis derrotas con cinco goles a favor y doce en contra; eso es dolor y no sirvió para que el equipo creciera porque la directiva le dio continuidad a Guede y armó un “Frankenstein” donde se buscaba apoyar a los jóvenes, cuando en realidad fue un proyecto donde se dejó ir a los jugadores de personalidad y donde no le dio continuidad a los canteranos que él mismo había debutado, era la crónica de un fracaso anunciado que significó la llegada de Hernán Cristante para rescatar puntos, aunque nadie salvó a la Franja de ocupar el último lugar del torneo con doce puntos y en casa se cerró con dos victorias, un empate y cinco derrotas con once goles a favor y 19 en contra. Dolor es que en dos de los últimos cuatro torneos cortos se ha cerrado con idénticos números en los goles anotados y recibidos en casa: 11 y 19 en el Apertura 2025 y en el Clausura 2024.
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| Municipios Puebla |
El dolor en Puebla no significa crecimiento, dolor es el que siente el aficionado poblano cada fin de semana y no Espigares y otros que han ocupado el banquillo de la Franja, mucho menos lo siente un directivo que ve todo desde su palco, pero que no ha tenido la empatía de conocer Puebla y a sus aficionados, que no se ha tomado el tiempo para conocer la forma de sentir de esa afición y mucho menos ha sido capaz de dar la cara ante la serie de malos resultados que coinciden con su llegada como director general del club. Dolor es el que siente la afición poblana cuando se cae en la cuenta de que de los últimos 74 partidos, la Franja sólo ha ganado once, ha empatado doce y ha perdido 51, es decir el 68.91%; mientras que sus triunfos representan sólo el 14.86%, sólo ha marcado 72 goles, menos de un gol por partido y ha recibido 147 para una diferencia de -75, en cuatro torneos cortos y el primer tercio del Clausura 2026 donde el experimento llamado Albert Espigares ya presenta números negativos, un ganado, dos empates y tres derrotas.
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| Excélsior |
La desafortunada declaración de Albert Espigares de “crecer, duele”, no sólo es otro ejemplo de la nula autocrítica del timonel español, es una muestra más de la falta de empatía de la actual directiva con la afición poblana porque no se ha dado a la tarea de conocerla, de platicar con ella; el técnico hace lo que puede con una plantilla limitada y sus propias limitaciones incluyendo su escasa experiencia, pero el director general del club lleva poco más de dos años en la ciudad y es el que menos contacto ha tenido con la afición, el que menos interés ha mostrado para empaparse de lo que significa el equipo para esa afición. La desafortunada declaración de Espigares no sólo es esa muestra de poca autocrítica, toma mayor importancia porque ante la cerrazón de Saucedo Torres, los técnicos del Puebla han tomado el papel de voceros de oficio ante la prensa y afición, por ello, decir “crecer, duele” es otra falta de respeto a la afición, es restregar el desinterés que reina en las oficinas del club para lo que verdaderamente significa la franja. “Crecer, duele” no es la realidad futbolística del Puebla, porque el dolor es muy profundo y lleva muchos años sin encontrar solución; “crecer, duele”, por el contrario, sólo es la muestra de la falta de empatía de estos directivos que siguen en el club, lo que significa un dolor más grande: A puro dolor, como la canción de “Sin Bandera”.
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| Diario de México |










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