ANTONIO ABASCAL El Puebla de la Franja empató y, sin embargo, la imagen que dejó fue buena. Cierto, un exceso de confianza permitió la reacción de los Tuzos, pero en lo que se refiere al apartado netamente futbolístico, el cuadro de Sergio Bueno dio otro paso al frente. Hay que reconocer que el empate molesta y es una llamada de atención para los integrantes camoteros, que deben entender que no pueden perder la intensidad un solo minuto del juego ya que su mayor virtud no está en la defensa. Mientras el Puebla mantuvo la concentración y esa intensidad de la que hablábamos líneas arriba, el Pachuca no existió. La Franja monopolizó del balón, tuvo criterio para distribuirlo, los delanteros se movieron bien y se entendieron. En ese primer tiempo, el cuadro local gustó y se gustó. Sin embargo, fue incapaz de mantener la tónica en el segundo lapso y en el pecado llevó la penitencia. En el plano estadístico, todos estaremos de acuerdo que se perdieron dos puntos como local, (ojalá ...