Por: David Alberto Badillo. A lo largo de casi un siglo de futbol en México, la evolución que han sufrido los estadios es asombrosa. Desde los pequeños campos completamente improvisados en las primeras décadas del siglo XX. Capaces de ser recintos multiusos, listos para varias disciplinas deportivas. Pasando por los parques de madera, que albergaron el inicio de las grandes pasiones, rivalidades, equipos y leyendas. Hasta los imponentes escenarios de concreto que surgieron a la luz de la televisión -que podían ya- aglutinar a decenas de miles de aficionados. Primero la llegada del estadio primigenio de concreto en el país: el de Ciudad de los Deportes. Enclavado en las profundidades de Insurgentes en la Ciudad de México, igual que la Plaza México. Después los inmuebles hechos realmente para el atletismo y el futbol americano, que colateralmente se convirtieron en los primeros grandes coliseos futboleros de México. Dos en particular, el Tecnológic...