ANTONIO ABASCAL. La víspera del esperado partido por el campeonato de la Copa Confederaciones entre Brasil y España, el técnico carioca, Luis Felipe Scolari fue claro al señalar que para vencer a España su equipo debería hacer un partido perfecto. 24 Horas más tarde, sus jugadores respondieron con un categórico 3-0 sobre los campeones del mundo que relanza las aspiraciones brasileñas, pero sobre todo demuestra la capacidad de un hombre que en medio año convirtió a un equipo de jóvenes promesas y buenos jugadores, en una escuadra hambrienta, sin florituras, pero que sabe sacar provecho de las virtudes de sus jugadores. Hubo muchas circunstancias que influyeron en la victoria local, pero si sólo nos quedamos con eso corremos el riesgo de equivocarnos en el juicio. A este Brasil no se le puede pedir que juegue como sus ilustres predecesoras de México 70 o España 82, porque no tiene ese tipo de jugadores, pero a su favor, hay que decir que juega al límite de sus posibilidade...