ANTONIO ABASCAL. Pese a dar un buen juego, pese a convertir a Jordan Pickford en una de las figuras de la cancha, pese a que el equipo tuvo más sangre que en otras tantas ocasiones para pelear tras un 0-2 en 98 segundos, México se volvió a quedar en los octavos de final en medio de muchas lecturas desde las que sólo buscan viralidad y se alejan de los verdaderos análisis al personalizar en jugadores o clubes, las de aquellos que llevaban toda la justa esperando el momento, eran los agoreros del fracaso en fase de grupos, luego que no iba a terminar como líder, luego que en dieciseisavos, ahora andan con la cantaleta de los regresaron a su realidad, pero son incapaces de explicar esa realidad, estarán los que sólo hablan de orgullo y de un futuro promisorio, pero en pocos espacios se ha escuchado: ¿Por qué la selección mexicana choca con el “gol de su vida” de Maxi Rodríguez o ahora las paradas de su vida de Jordan Pickford? ¿Por qué siempre buscamos en los cambios la ra...