ANTONIO ABASCAL. Cada persona es distinta, pero en muchas ocasiones el acercamiento al deporte corresponde a la relación entre padres e hijos. Aún recuerdo el primer partido en que mi padre, Jesús Abascal Abascal, me llevó al estadio Cuauhtémoc cuando estaba por cumplir seis años, los recuerdos son como estampas de un álbum que contienen diversos elementos, en este caso la estampa tiene imágenes a colores, el peso de una franja azul capaz de regresar en el marcador de un 0-2 en los minutos finales para ganar 3-2 a los Leones Negros de la U de G; también hay espacio a otras sensaciones: El dulce olor a pasto una mañana dominical, un olor que siempre estará identificado a futbol. SICOM Noticias A partir de ese momento, la memoria de un servidor se llenará de miles de estampas, unas más cercanas, las del Puebla, las de la habilidad de Paúl Moreno, la potencia y capacidad goleadora de Carlos Poblete, la magia en el disparo de Jorge Aravena, la manera de volar de Pablo Larios y sa...