ANTONIO ABASCAL. Fue un partido donde le pasó de todo al equipo más débil de la liga, débil en lo futbolístico y anímico, empezó tímido ante un rival que llegaba con credenciales importantes, tuvo un penal a favor que desperdició por la timorata manera de cobrar de Fernando Monárrez, incluso pudo irse al frente en el marcador en una gran jugada del canterano Álvaro de la Rosa, pero Toño Rodríguez lo evitó y a la siguiente jugada, el propio De la Rosa derribó con un jalón a la nueva joya del futbol mexicano, Gilberto Mora, para que Marco Antonio Ortiz decretara la pena máxima; Kevin Castañeda no falló para abrir el marcador, siete minutos más tarde una nueva falla, ahora de comunicación, de Julio González con el propio Monárrez significó un nuevo tanto de Castañeda; en ese momento, todos en el estadio y en los televisores llegaron a la conclusión que dada la inexistente capacidad de respuesta poblana el partido ya estaba en la congeladora para un Tijuana que había jugado mal y que c...