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Mostrando las entradas etiquetadas como Don Drysdale

SÍMBOLO DE IDENTIDAD NACIONAL

  LUIS PALACIOS. De Etchohuaquila, Navojoa, Sonora, hasta triunfar en la mejor liga del mundo, así es como se define la carrera de Fernando Valenzuela. “El Toro” era el prototipo del pelotero mexicano de aquella década: de tes morena, complexión robusta y una amplía caballera que cautivó, aunque su brazo zurdo fue la gota que derramó el vaso. The Athletic Antes de dar el brinco al béisbol de los Grandes Ligas (MLB), Valenzuela tuvo un paso fugaz por la Liga Mexicana de Béisbol (LMB). En 1979 dejó a los Tuzos de Silao y fue contratado por los Ángeles de Puebla, sin embargo   no le dieron una oportunidad y lo enviaron a los Leones de Yucatán, debutó con el equipo de la península y terminó con un récord de diez ganados y doce perdidos, efectividad de 2.49 en veintiséis aperturas y realizó 141 ponches lo que le valió ser el Novato del Año en la LMB. Excélsior El gusto en la pelota azteca le duró poco al sonorense porque en Yucatán fue observado por Mike Brito, el ex-scout de l...

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  ANTONIO ABASCAL Hay jugadores que no están en el Salón de la Fama de Cooperstown porque los escritores que tienen derecho son muy exquisitos, son defensores de las estadísticas y de la moral, ellos están más allá del bien y del mal y también están libres de tirar la primera piedra por eso no admiten los debates y nombres de la categoría de Joe Jackson, Pete Rose, Steve Garvey, Barry Bonds y Roger Clemens, entre otros, no están en el recinto de los inmortales. Pero hoy nos vamos a centrar en otro caso, el de Fernando Valenzuela quien no ingresó porque sus números fueron insuficientes y, sin embargo, lo que el “Toro” le dio al beisbol de las Grandes Ligas fue mucho más importante: Lo rescató con la “Fernandomanía”, le dio visibilidad y retomó un gusto en una generación que se acercó al rey de los deportes gracias al brazo zurdo de un sonorense que cuando subía al montículo no tenía miedo. Mediotiempo Si los escritores de Cooperstown le han negado un lugar que merecía por lo que...