ANTONIO ABASCAL La derrota de 5-1 que el Atlante le propinó al Puebla es preocupante por muchas razones. La primera de ellas, tiene que ver con el hecho de que por primera vez un equipo presionó a los Camoteros en su salida, y el cuadro de Sergio Bueno se quedó sin respuestas, fue superado por la actitud agresiva (en el buen sentido de la palabra) de los atlantistas y nunca hubo respuestas desde la banca. Ya con la pelota, el Atlante no tuvo que trabajar mucho para encontrar espacios en la retaguardia camotera, porque ninguno de los titulares en esa zona es un líder, ninguno de ellos ha sido un verdadero caudillo en otros equipos, son jugadores a los que los han arropado, pero ahora que juegan juntos no hay uno que levante la voz y se erija como el líder de la unidad. La central, a la que tanto temíamos y que se había comportado a la altura, hizo agua justo cuando fueron más presionados. De nada sirve tener una ofensiva poderosa, si en la defensa no hay seguridad. Ho...