ANTONIO ABASCAL Hace un mes cuando se contaban los días para la inauguración de Tokio 2020 uno de los puntos centrales era la segunda aparición del Equipo Olímpico de Refugiados que igualmente sería el segundo en desfilar sólo detrás de Grecia; la nadadora Yusra Mardini sería la encargada de llevar la bandera del Comité Olímpico Internacional, pero una vez que iniciaron las competencias la vorágine de resultados nos envolvió y poco se volvió a hablar del equipo de refugiados que, dicho sea de paso, se quedó a las puertas de obtener su primera presea. Sin embargo, ahora que también habrá equipo paralímpico de refugiados conviene recordar que todos estos atletas han encontrado en el deporte una vía de escape a situaciones muy duras que incluso han puesto su vida en peligro y, por ello, han tenido que huir de sus países de origen para buscar mayores libertades. iNews Kimia Alizadeh Zonouzi es una taekwondoín iraní que ganó medalla de bronce en Río 2016 en los 57 kilogramos derro...