ANTONIO ABASCAL. Cuando acabó el partido del pasado viernes en el que el Necaxa ganó 1-0 al Puebla de la Franja en otro partido penoso para los locales, varios pensamos y así se dijo en las crónicas: “Acabó el suplicio”, pero la frase es demasiado optimista cuando se revisan las decisiones de los últimos dieciocho meses en el cuadro poblano: Justamente hace un año había finalizado otro suplicio con el peor torneo de la historia con apenas cinco puntos, la situación exigía una limpia completa que no se dio aunque se apostó por una gloria poblana como jugador, reconocido por su estilo pragmático y mano dura en los vestuarios, el experimentó significó hacer nueve puntos más, pero la directiva se asustó cuando el mejor pagado del equipo tuvo un roce con el cuerpo técnico, prefirió a un futbolista que sólo había dado chispazos y dio otro volantazo para apostar por un técnico “humano” que tampoco pudo controlar el vestuario como lo evidenciaron algunas de sus declaraciones: “El equ...