ANTONIO ABASCAL. Tras la final de ayer que quedará guardada como uno de los ricos tesoros de la Copa del mundo (me niego a crear una lista de los mejores partidos porque no he visto todos y porque el futbol cambia a cada momento) cualquier título para esta entrega sería un lugar común. Argentina logró su tricampeonato mundial, su primer campeonato mundial en treinta y seis años, luego de un duelo que dominó con claridad hasta que el penal de Otamendi a Thuram metió a Francia en el juego y su despertar generó un cierre memorable incluidos unos tiempos extras donde ambos equipos buscaron la victoria y desmontaron eso de que nunca pasa algo en las prórrogas por lo que nos deberíamos ir directo a penales; el partido de ayer al margen de filias y fobias es un compendio de las razones por las que el futbol es un fenómeno social y logra dar felicidad a propios y extraños porque ayer al finalizar había muchas razones para sentirse contento ya que fuimos testigos de un partido sobresa...