ANTONIO ABASCAL. En 1959, menos de un año antes de morir, Albert Camus declaró en una entrevista que, junto con el teatro, el campo de futbol había sido una de sus dos "verdaderas universidades". En el futbol, uno de los más grandes autores franceses del siglo XX (nacido en Argelia) ubicó las formas más potentes y valiosas de conciencia. En el drama carnal del juego, se sintió testigo de la plenitud de la vida, con todo su patetismo y todas sus virtudes, escribe M.M Owen en su artículo “Cómo Albert Camus encontró consuelo en el absurdo del futbol”. Y para Camus, el fútbol era una de esas cosas que "niega a los dioses y levanta rocas". Mucho antes de escribir una palabra sobre Sísifo, Camus se estaba enamorando del juego. Como muchos de los mejores jugadores, descubrió su amor en la pobreza”. Mundo Deportivo Owen prosigue: “Camus era un huérfano de guerra, criado en un barrio marginal de Argel por una madre soltera analfabeta. Su abuela lo reprendía constante...