EL CAPRICHO DE BERNIE.
Por: David Alberto Badillo.
Si a lo anterior se le añade que por primera ocasión en la historia compiten seis campeones mundiales en una misma temporada, tenemos como resultado una efervescencia inusitada entorno al automovilismo deportivo.
El mundo de la Fórmula 1 es el mundo del deporte y el glamour. En el espectáculo del motor, particularmente en la máxima categoría, no existe espacio para el oropel.
Aquí, a diferencia de otros deportes, están los mejores, y únicamente los poderosos tienen posibilidades de ganar, de ganar algo grande y trascender con un campeonato.
Sin embargo, y aunque con justificada razón, se piense que es un deporte elitista y de absoluto boato, también habrá que hacer notar la tremenda popularidad que ha alcanzado en todo el mundo, la raigambre y tradición que representan los grandes premios en Europa, y la disputa que existe en todo el orbe por tener un gran premio de la Fórmula 1.
Se ha convertido la industria del automovilismo deportivo en una torre de Babel, y una abigarrada nación cosmopolita, en teoría incluyente y sofisticada.
Por ejemplo, el fin de semana anterior en el circuito de Shanghái, pudimos apreciar a un grupo de aficionados chinos portando la bandera de Asturias, ataviados de Ferrari y en apoyo al piloto Fernando Alonso.
Digamos que era una mezcla bastante simpática y estrafalaria, que arrojaba a tifosi asturianochinos, ellos de cualquier forma estaban divertidísimos y emocionados.
Pero aprovechando todo lo anterior, la Fórmula 1, propiedad de Bernie Ecclestone, decidió entregar grandes premios por todas latitudes, so pretexto de la diversificación y repartición equitativa de los eventos estelares.
De cualquier forma, y por muy candoroso que sea nuestro pensamiento, resulta interesante que los privilegiados con la designación de los grandes premios no sean naciones de tercer mundo, sino países del oriente medio, con reservas de hidrocarburos y recursos que tientan a cualquier mortal http://www.youtube.com/watch?v=qhUpCLYhQwo.
La Fórmula 1 parece que se ha vuelto promotora de oriente medio, y no es nada malo, sin embargo hoy día el horno no está para bollos.
Los sucesos concatenados en el sudeste asiático no son precisamente halagüeños para la realización de grandes eventos, que además atraen a grandes masas concentradas en estadios.
Los petrodólares son importantes, pero seguir con experimentos económicamente valiosos, desaprobados mayoritariamente por los protagonistas del espectáculo, y que en muchos casos inhiben por distintos hábitos comunes en toda la región, la participación multicultural e incluso de género, puede terminar siendo contraproducente para el deporte http://www.youtube.com/watch?v=9PJXsg1ZO6Y&feature=related.
Y en el mismo espejo se podrían ver la FIFA, que designó en Qatar el mundial de futbol del 2022, y en menor medida, pero no exento, el COI.
El próximo fin de semana se corre el gran premio de Bahréin, se llevará a cabo después de que el año anterior se cancelara por falta de garantía en la seguridad y logística del evento.
Para el presente año se habló mucho también acerca de la posible cancelación del gran premio, incluso, y aunque se trataron de conculcar las opiniones, existieron voces como las del ex campeón mundial canadiense Jacques Villeneuve, quien públicamente manifestó su desaprobación a la realización de la carrera.
Bernie Ecclestone se salió con la suya y finalmente sí se efectuará el gran premio de Bahréin, aunque ya ha tenido que aceptar, que se estudiará que tan viable es continuar con la realización del mismo.
La posibilidad de perder en forma definitiva la fecha del gran premio de Bahréin, le abre de forma colateral la puerta a México, para ahora sí, armar un proyecto interesante y traer de vuelta la Fórmula 1 a nuestro país http://www.youtube.com/watch?v=adPYI-RoCgw.
No se trata de desacreditar o desestimar, de forma además peyorativa, la labor y el alcance de Bahréin, que hemos dicho ya la fuerza impresionante con la que económicamente cuenta, tampoco se pretende una homogeneidad en el abanico de posibilidades que tiene la Fórmula 1 y la FIA para organizar grandes premios. Mucho menos se trata de una aversión a su política y religión, simplemente se busca poner en perspectiva lo difícil que resulta incorporar al mapa en eventos deportivos, a naciones que viven convulsionadas por disputas complejísimas que nada tienen que ver con el deporte.
Bahréin no forma parte de los siete Emiratos Árabes Unidos, se trata de una nación con monarquía hereditaria desde 1971 y que se liberó del Reino Unido en 1968.
En la actualidad el conflicto en apariencia político, como ocurre en buena parte de Oriente Medio, tomó dimensiones religiosas http://www.youtube.com/watch?v=ZjRLHcPHgys.
Un problema entre la comunidad Chií y Sunita, los dos brazos de Alá, podría frustrar la realización del gran premio de Bahréin para próximas campañas.
Ojalá que todo pueda tener pronta solución, pero de no ocurrir, la Fórmula 1 tendrá que reconsiderar seriamente su postura.
La temporada de la Fórmula 1 es de suyo interesante, apasionante y un espectáculo fastuoso.










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