GRANDES FINALES.
ANTONIO ABASCAL.
Santos Laguna se coronó campeón del futbol mexicano por cuarta ocasión en su todavía corta historia (24 años en Primera División Nacional), lo hizo, controlando a un Monterrey que nunca pudo hacer su futbol, y aunque tuvo la pelota, realmente generó poco peligro en la puerta de un Oswaldo Sánchez que volvió a demostrar su grandeza http://www.youtube.com/watch?v=pSHEZOHDwAc.
Santos y Monterrey son dos equipos ejemplares en México. Están apoyados por grandes empresas, por lo que su poder adquisitivo es alto, pero además tienen proyectos que van más allá de los torneos de seis meses. El cuadro lagunero nació a partir de la compra de la franquicia del Ángeles de Puebla, vivió algunas temporadas largas en la parte baja, pero a partir del apoyo de la cervecera, empezó a generar proyectos de gran alcance. Pero a partir del subcampeonato en la 93-94 (perdieron ante los Tecos de Vucetich http://www.youtube.com/watch?v=9N_2P-0BkO8), les gustó vivir en el protagonismo. Campeones en el Invierno 96 con Alfredo Tena http://www.youtube.com/watch?v=fQge6UYQedg, se convirtieron en visitantes cotidianos a las liguillas, en el Verano 2001 regresaron al campeonato con Fernando Quirarte http://www.youtube.com/watch?v=4iuqs0VkOPQ, y también lograron varios subcampeonatos; cayeron en un bache, que los llevó de regreso a pelear por el no descenso, pero aprendieron del susto, reforzaron al equipo, Daniel Guzmán lo regresó a los primeros lugares, les dio un título en 2008 http://www.youtube.com/watch?v=hk9JmllG6Ho&feature=relatedy cuatro años más tarde, Galindo les devolvió el máximo galardón, sin olvidar que ya habían perdido tres finales previas. Guzmán y Galindo fueron jugadores de Santos; Guzmán obtuvo un subcampeonato y Galindo fue campeón.
Daniel Ludueña, Oswaldo Sánchez y Juan Pablo Rodríguez llegaron para salvar a Santos del descenso, y a partir de ahí han construido una escuadra que lleva ya varios años jugando junta y en la que la directiva entiende lo que significa la palabra “refuerzo”. Mantiene la base del plantel, pero lo enriquece con la llegada de jugadores claves, como esta campaña resultó el catalán, Marc Crosas.
Monterrey hace lo mismo, construyó una gran plantilla para jugar la Copa Sudamericana junto con el Puebla, al final, las decisiones de CONCACAF evitaron que estas escuadras compitieran en ella, pero los Rayados supieron sacarle jugo a la inversión en la que la continuidad ha sido el común denominador.
Sí, Vucetich perdió su primera final, Oribe Peralta pasa por un gran momento, que lo ha llevado a convertirse en el delantero mexicano más en forma y con posibilidades de emigrar al extranjero, pero esos son datos que sólo adornan una corona forjada en la continuidad.
El resto de los equipos mexicanos debería tomar el ejemplo de Santos y Monterrey, porque los resultados reales, los que hablan de un trabajo consolidado, se generan en la continuidad, no en reinventarse cada seis meses, por más que así lo festinen los emisarios de la directiva poblana.
CHELSEA, CAMPEÓN DE EUROPA.
Precisamente fue la vieja guardia del Chelsea la que pagó su deuda pendiente con su afición londinense: Ganar la UEFA Champions League para terminar con la obsesión de su dueño, Roman Abramovich, podemos estar de acuerdo o no con su forma de jugar, pero el objetivo blue por fin se cumplió http://www.youtube.com/watch?v=pkmLXNCcjJ4.
Jugando de esa forma estuvo cerca de ser eliminado por el Barcelona en las semifinales y también de perder la final. En ambas ocasiones, los rivales fallaron penales con sus figuras, en ambos, el guardameta Peter Cech fue la figura y en ambos hubo una dosis de buena suerte http://www.youtube.com/watch?v=CG97Sv8RWg8. Me mantengo en la idea de que el estilo de juego del Chelsea genera que esté más cerca de la derrota que del triunfo, pero ahora contó con la suerte del campeón y hay que reconocerlo.
El Bayern Munich cometió muchos errores antes de llegar a los penales, pero el principal de ellos, fue olvidar el carácter indomable y el hambre de triunfo de este Chelsea, encarnado en el marfileño, Didier Drogba. Los alemanes (reconocidos porque nunca dan un partido perdido hasta que pita el árbitro) no tomaron en cuenta que este conjunto inglés se vio abajo 2-0 con 10 hombres en el Camp Nou, y aún así sacó el empate a 2 para llegar a la gran final.
Hubo errores personales, pero antes de los hombres que fallaron en la tanda de penales, habría que reconocer que el holandés Arjen Robben está peleado con los momentos decisivos. Su carrera, plagada de lesiones, no pudo explotar en el propio Chelsea, tampoco lo hizo en el Real Madrid, se consolidó en el Bayern, pero hay que recordar que el extremo ha perdido las últimas cuatro finales que ha disputado: Champions League de 2010 contra el Inter, la final del Mundial con Holanda, la de Copa alemana contra el Borussia Dortmund este 2012 y la final de Champions 2012.
En dos de ellas tuvo un papel discreto: Final de Champions 2010 y final de Copa alemana, pero en las otras dos tuvo en sus botas la posibilidad de escribir una historia distinta. En la final del Mundial entre España y Holanda, Robben tuvo dos manos a manos con Iker Casillas que pudieron darle la victoria a la Naranja Mecánica; el extremo los dejó ir y Andrés Iniesta no falló a su cita con la historia http://www.youtube.com/watch?v=5HbYjF0ad-E. En la final de la Champions 2012, Robben tuvo el penal en el tiempo extra para adelantar a su equipo, pero falló ante Peter Cech y en la ronda definitiva ya ni siquiera fue tomado en cuenta http://www.youtube.com/watch?v=gAqgSxwhrRQ&feature=related.
Además, Robben siempre estuvo ansioso, equivocándose en la elección de la jugada y pecando de individualista, es un gran jugador, pero se está construyendo la imagen de uno al que le pesan los momentos definitivos, todo lo contrario a Didier Drogba y a un Chelsea decidido, estupendo en la marca, con un gran guardameta y con destellos de buen futbol, aunque algunos no nos guste su postura.











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