¿Y
EL DEPORTE?
ANTONIO
ABASCAL.
El Instituto Federal
Electoral dio a conocer las tendencias del conteo rápido que realizó y, por
medio de él, adelantó que el candidato de la Coalición "Compromiso por México",
Enrique Peña Nieto lleva ventaja en la elección presidencial. Más allá de ese
dato, hay que recordar que en la campaña de todos los aspirantes, el deporte
fue el tema que menos se tocó, es decir, conocemos poco acerca del programa que
podría arrancar en unos meses en materia deportiva.
De hecho, Peña Nieto
fue el único que se reunió con algunos deportistas del país y ahí estableció
algunos lineamientos: El deporte debe permitir que los mexicanos encuentren
oportunidades de desarrollo individual y éxito personal.
Sus compromisos en
materia deportiva fueron: Establecer una plataforma, con visión a largo plazo,
para reorganizar el sistema deportivo del país; rescatar, junto con las
autoridades locales, al menos 2500 parques y espacios deportivos abandonados,
construir 32 unidades deportivas en todo el país e impulsar el deporte
estudiantil mediante un sistema Nacional de Olimpiadas.
Se buscará traer eventos
internacionales al país, así como otorgar mayores apoyos e incentivos a los atletas
de alto rendimiento, así como el fortalecimiento de los programas de
capacitación para los entrenadores.
Ahora bien, uno de los
problemas del deporte mexicano es que se reinventa cada seis años, que no hay
continuidad para los programas, aunque estos hayan demostrado su valía.
La Olimpiada Nacional
es uno de los pocos ejemplos contrarios. Surgió tras la mala actuación de
México en Atlanta 96, la idea fue del entonces director de la Comisión Nacional
del Deporte, Ivar Sisniega Campbell bajo el régimen de Ernesto Zedillo Ponce de
León, el objetivo era encontrar a niños y jóvenes con talento en todos los
deportes para después pulirlos y mandarlos a competencias internacionales. La
Olimpiada se mantuvo durante los 4 años restantes del gobierno de Zedillo, pero
las administraciones panistas no sólo la retomaron sino que la enriquecieron y
empezaron a gozar de sus primeros frutos.
Hoy el deporte mexicano
ha crecido, hay más disciplinas en las que se participa en Juegos Olímpicos,
nuestro país es competitivo en deportes que hace algunos años no se pensaba como
la Gimnasia Artística y el Tiro con Arco. Cerca del 70% de la delegación
nacional que estará en Londres 2012 surgió de la Olimpiada Nacional.
Cierto aún hay muchas
cosas por hacer, falta credibilidad y todavía en algunos deportes los dedazos
se imponen en la designación de las plazas olímpicas o los procesos son poco
claros, como en el caso del tae kwon do y de la halterofilia.
El baloncesto es uno de
los pendientes de la actual administración de la CONADE, porque no ha podido
encontrar una solución al secuestro que sufrió la Federación Mexicana de ese
deporte por parte de Jorge Toussaint, y mientras los grupos en pugna no ceden
un ápice, las selecciones pierden su nivel.
Otro problema del
deporte mexicano es la presencia de tres organismos para regir la vida
deportiva del país. La Comisión Nacional del Deporte (creada en 1992 por Carlos
Salinas de Gortari), el Comité Olímpico Mexicano y la Confederación Deportiva
Mexicana sólo engrosan la burocracia y generan problemas entre ellas. Si un
deportista es apoyado por algún organismo, el otro le niega el apoyo.
Alonso Pérez es el
Presidente de la CODEME (que reúne a las Federaciones Deportivas del país) pero
como dirigente del béisbol amateur tiene vetado a toda la categoría infantil,
por razones infundadas.
Otro reto para la
CONADE será estructurar, eficientar y transparentar los recursos que otorga la
iniciativa privada para el desarrollo de los atletas de alto el rendimiento, lo
que antes era el Compromiso Integral de México con sus atletas (CIMA) y, que
bien llevado, puede ser otro polo de desarrollo.
Por otro lado, la
presencia de un deportista al frente de la CONADE no asegura que sea una buena decisión.
Sucedió hace seis años cuando el Presidente Calderón designó al ex futbolista,
Carlos Hermosillo; su administración se distinguió por la prepotencia, por su
alejamiento de los deportistas y la falta de transparencia. Bernardo de la
Garza fue sucesor, y aunque no fue deportista de alto rendimiento, su labor ha
sido buena, porque le dio seguimiento a los atletas, porque se les apoyó con
fogueos y porque continuó algunos programas como el de Activación Física.
Ojalá que los que
lleguen a la CONADE (los medallistas olímpicos, Daniel Aceves y Jesús Mena
parten con ventaja) enriquezcan a la Olimpiada Nacional y fortalezcan los
programas para masificar el deporte, así como sean artífices del crecimiento de
los apoyos para el alto rendimiento, los atletas mexicanos lo merecen.










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