DE “TRAVIESO” A “MAGO”, DANIEL GUZMÁN EN EL MAYOR RETO DE SU CARRERA.
ANTONIO
ABASCAL.
Daniel “El Travieso”
Guzmán es un buen técnico; lo avalan el subcampeonato con Tecos en el Clausura
2005 y el título con Santos Laguna en el Clausura 2008. Es un hombre al que le
gusta el juego ofensivo y que no sólo ha conseguido éxitos con estas dos
escuadras arriba mencionadas, también salvó al Atlas, metió a una liguilla al
Veracruz y en las Chivas tuvo buenos momentos.
También es cierto que
sus dos últimos trabajos han terminado en rotundos fracasos: Tigres con varios
jugadores que pidió y que no caminaron y Veracruz, en la liga de ascenso, ya
que tenía un equipo para buscar la Primera División y ni siquiera llegó a la
liguilla.
Pero las dudas en torno
al nombramiento de Guzmán Castañeda como técnico del Puebla no radican en la
capacidad del estratega, ni siquiera por estos dos fracasos. Desgraciadamente
las dudas están en la Franja como institución.
Daniel Guzmán se
encontrará con un equipo mal armado, con una base mexicana muy pobre en cuanto
a calidad, si Roberto Carlos Juárez es el capitán del equipo ya podemos
entender porque el cuadro blanquiazul recibe tantos goles; la defensa es una
caricatura en la que el refuerzo Herminio Miranda se ve sobrepasado y
desesperado ante los espacios que conceden sus compañeros. Incluso, “El Mostro”
Álvarez siempre tan confiable esta campaña ya ha colaborado con algunos goles
que sólo se le pueden achacar a él.
El mediocampo no existe.
Gástelum no puede ordenar, no recupera balones y sí los pierde, Abelairas
enseña maneras pero se pierde ante la inoperancia general; Beasley corre y
corre, pero sin sentido, y al no generar futbol, los delanteros, Matías
Alustiza y Edinson Toloza terminan por ser unos “llaneros solitarios”.
Guzmán se encontrará también
a una banca en la que no se puede confiar, con muchos jugadores, pero coca
calidad. A ese equipo que ha ganado 1 punto de 15 en disputa y que a lo largo
de los 5 partidos disputados ha sido superado en la cancha, “El Travieso”
deberá hacer reaccionar.
Se fue el “diamante en
bruto”, como antes Juan Carlos Osorio, José Luis Trejo o Héctor Hugo Eugui.
Daniel Bartolotta se benefició del trabajo del colombiano Osorio, para terminar de una forma decorosa el
Clausura 2012, pero no pudo darle una idea a una escuadra que él formó. Ahora
bien, el uruguayo no es el único culpable de la debacle, ya anunciada, en este
Apertura 2012.
Junto con Bartolotta se
debieron ir más personas; este Puebla se armó a partir del trabajo del director
deportivo, Hugo Fernández. El ex director técnico recomendó a Bartolotta y fue
él quien lo bautizó como “diamante en bruto”, vaya incluso, llegó a decir que
si se le daba continuidad a Bartolotta, el Puebla podía ser campeón en el
Clausura 2013.
Fernández escogió los
refuerzos y aprobó las bajas, por lo que su grado de culpabilidad es tan alto
como el de Bartolotta. Fernández Vallejo calificó a Isaac Romo como una gran
contratación que el Puebla ganó a varios equipos que estaban interesados.
Guzmán Castañeda
encontrará un equipo partido, con algunos jugadores destacados y muchos del
montón, pero eso lo puede resolver con su experiencia; lo que no sabe es que la
estructura del Puebla está podrida, que no tendrá tantos recursos como en su
momento tuvo con Tecos y Santos, que aquí no se acostumbra dejar trabajar al
técnico y que, a las primeras de cambio, se le pondrán trabas desde el interior
del club (tal y como le pasó a Juan Carlos Osorio).
La directiva del Puebla
pudo haber acertado con Daniel Guzmán, pero ojalá lo dejen trabajar, porque si
no será otro cartucho que se queme en los pasillos del Estadio Cuauhtémoc por
la influencia de muchas personas.
Daniel Guzmán afronta
el mayor reto de su carrera porque nunca había tomado un equipo en caída libre
y, sobre todo, porque aunque Santos y Tecos eran equipos en serios problemas de
descenso, su estructura era más sana. Aquí llegará a una escuadra podrida. A
tal grado está la situación en Puebla que si Guzmán salva a los Camoteros
tendríamos que cambiarle el apodo por el de “Mago”.
Y es que la directiva
no se ha dado cuenta de que el problema no es el nombre del técnico, sino la
maraña interna de los Camoteros llena de intereses personales.








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