EL AMÉRICA CANCÚN Y EL PUMAS COAPA.
Por: David Alberto Badillo.
El América tiene dos
filiales en primera división señoras y señores. Dos filiales encubiertos,
ocultos, inadvertidos. Pero no por ello, menos útiles. Uno le sirve de comparsa
y el otro de cantera.
Dos filiales
ignominiosos, aberrantes, descastados, frígidos y patéticos. Dos filiales
otrora dignísimos enemigos en el campo de juego, uno de la capital y el otro en
el paradisíaco exilio.
Me refiero al Cancún,
porque no le puedo llamar Atlante a un equipo que nadie ve ni en su estadio, ni
en la televisión. Ni siquiera su dueño muestra interés por él, y el otro
“hermanito” es ni más ni menos que los Pumas de la UNAM.
La supuesta desaparición
de la multipropiedad en el grupo imperial, dio paso a métodos más sofisticados para
continuar con el control total de los equipos de primera división, para
mantener aliados importantes dentro de la liga que siempre ha sido de los
mismos.
Qué pena por los
Potros de Hierro y los Pumas. Dónde habrá quedado ese aguerrido Atlante del
“trompo” Carreño o de Horacio Casarín. O más para acá, el de Basaguren,
Orvañanos, Puente, Lavolpe. Y qué fue lo que pasó con los Pumas, el jurado
enemigo del América y de todo lo que lo rodea.
Bueno, en el caso de
los de Cancún no hay que ser un genio para darse cuenta del terrible deterioro
en el que se encuentra uno de los clubes más tradicionales en la historia del
deporte profesional en México.
El Atlante, como
tantos otros, ha padecido siempre de directivos nefastos, de directivos sin
amor por la playera. Ocurrió con el tristemente célebre “fernandón”.
Un personaje de esos siniestros que ocupó la
presidencia del Atlante en los sesentas y setentas. El Atlante no le importaba,
era americanista, y, cuando a su equipo le tocaba jugar contra el América, les
recordaba a sus jugadores que el América debía ganar, era su escuadra
predilecta, lo era de todo el establishment.
Hoy penosamente el
cuadro azulgrana vive otra vez a la sombra del América. El dueño del equipo, el
señor Alejandro Burillo, es apasionado del futbol y del deporte. Pero no es
atlantista, es americanista. De los americanistas disconformes con el manejo
del futbol. Representa cierta oposición a los intereses de la empresa dueña del
futbol en México, el formó parte de la misma y fue el directivo más importante
del futbol mexicano por muchos años, sobre todo a la salida de Maurer.
En la directiva
atlantista también están José Antonio García y el abogado paraguayo Miguel Ángel
Couchonal, hay quien dice que ambos le compraron el equipo a Burillo, con el
respaldo de la gente de Chapultepec 18. Únicamente ellos lo sabrán, porque en
cuantos casos no ocurre lo mismo, cambio de dueño y ni quien se entere.
Más allá de quien se
quede con el Atlante, es una pena ver a un equipo tan malo en el campo de
juego. Ojalá Lavolpe pueda levantar un poco al equipo, es un técnico
destacado, pero el material con el que cuenta es tan precario, que bien podría
ser la tumba de su carrera como entrenador.
Y de los Pumas, bueno,
el problema es doblemente afrentoso, pero tiene una solución mucho más cercana
y viable.
El equipo
universitario tiene la ventaja de contar con una afición exigente y apasionada.
Ávida de victorias contra el poderoso y el prepotente. Su alma mater, además,
es una institución seria, representa a la inteligencia mexicana.
Pero tienen que tomar
medidas drásticas e inmediatas, porque uno de los grandes del futbol mexicano
no puede andar tan mal. El culpable no es uno o dos, existen muchos, pero el
principal sigue tan campante como si nada.
Me refiero a Alberto
García Aspe. ¿Quién les ha dicho a los directivos de Pumas, y del futbol en
general, que un buen futbolista sería un buen directivo?
Con todo respeto no
es lo mismo patear una pelota que comandar a un grupo de personas disímiles.
Los futbolistas no necesariamente tienen que ser buenos directivos, ni buenos
comentaristas.
Y aunque García Aspe
no es el único culpable, llama la atención que ya han pasado tres entrenadores
y con los Pumas no ocurre nada. El problema debe estar más arriba.
Veremos qué pasa con
Pumas, pero por el bien del futbol, tiene que salvar su alma, desligarse del
América y trabajar seriamente. Si eso implica regresar a la televisión a su
presi, que lo hagan.














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