LOS DESCENSOS DEL PUEBLA.
ANTONIO ABASCAL.
La quinta derrota en
los últimos seis partidos del Puebla no sólo le ha dado respiración artificial
al Querétaro, también ha dotado a los Gallos Blancos de esperanza, de fe para buscar
un milagro, mientras que a los jugadores del Puebla parece que nadie les ha dicho
que se juegan el futuro de una franquicia con tradición en el máximo circuito.
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| CORTESÍA: IRENE QUINTERO MÁRMOL |
La derrota ante el
Atlante mantuvo la inercia de los últimos partidos. Un equipo que dejó de compartir el esfuerzo como en el arranque del torneo, ahora mientras los
Noriega, De Buen, Borja y González se matan en la cancha, otros deambulan en el
terreno y, por lo tanto, no pesan: Segundo Castillo, Matías Alustiza, entre los
más sobresalientes. Ahora bien, aquí no estamos hablando de calidad, estamos hablando
de garra, de coraje. Una característica que la actual directiva quería imbuir
en el equipo y que visto lo visto no ha tenido éxito. La frase con la que
Manolo Lapuente inició su presentación en Diciembre “esta franja se defiende a muerte” ha
quedado en letra muerta, en demagogia.
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| CORTESÍA: IRENE QUINTERO MÁRMOL |
En este espacio hemos señalado
que muchos de los problemas del Puebla se deben a una plantilla corta, tanto en
número como en calidad. Imagínese usted que con la situación que se vive,
Manolo Lapuente sigue confiando en los habituales 14-16 jugadores de los
últimos partidos: Víctor Hugo Hernández, Alexandro Álvarez, Michael Orozco,
Jonathan Lacerda, Jesús Chávez, William Paredes (Jaime Durán ha dejado de
contar aunque se mantuvo como titular hasta el duelo ante Tigres), Segundo
Castillo, Luis Noriega, Diego de Buen, Pablo González, Alberto Medina, DaMarcus
Beasley, Félix Borja, Isaac Romo y Matías Alustiza.
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| CORTESÍA: IRENE QUINTERO MÁRMOL |
Los dos centrales
titulares han cometido muchos errores, pero su suplente es Roberto Carlos
Juárez quien empezó en el once ante Tijuana, tuvo minutos en Toluca y en la
copa, pero no se ha sabido ganar la confianza del técnico. El Puebla juega sin
lateral derecho natural y Michael Orozco también ha cometido errores que han
subido a los marcadores, in embargo, Efraín Dimayuga también dejó de contar
para Lapuente desde la fase de grupos de la Copa Mx. Por eso, el veterano
estratega ha preferido improvisar a Alberto Medina y Pablo González por ese
lado.
Emmanuel Cerda llegó
para ser una posibilidad, para ser un revulsivo y ahora juega en la sub 20;
Brayan Martínez jamás pudo convencer a Lapuente Díaz, incluso en la portería se
contrató a Antonio Iriarte quien fue fichado ya con la temporada iniciada, de
acuerdo a algunos informes era del gusto del técnico, pero hasta el momento ni
siquiera a la banca ha salido, cuando Víctor Hugo Hernández ha sido irregular y el "Mostro" no ha tenido una buena campaña, incluyendo el grave error de ayer.
Este repaso demuestra
que la plantilla se quedó corta y que ante la ausencia de calidad, el cuerpo
técnico prefirió improvisar a algunos jugadores en posiciones que no dominan lo
que también ha sido un lastre. De hecho, en el partido ante el Atlante, Michael
Orozco terminó como lateral izquierdo. Lo más preocupante de la situación
camotera es que se nota la desesperación de Lapuente y de sus auxiliares al no
dar con la solución que el equipo necesita.
La actitud de algunos
sí ha dejado que desear, pero es un problema que se suma al principal, la falta
de calidad. En el futbol actual no basta con correr, y poner garra, hoy se
necesita de calidad. Incluso, el Puebla de Sánchez Solá que se distinguía por
su coraje, tenía más jugadores capaces de cambiar la historia con su talento: Por ejemplo, Nicolás Olivera en medio campo, ya que dictaba los tiempos del equipo y daba
sentido al esfuerzo de sus compañeros.
Ahora bien, dicen que
quien no conoce de historia está condenado a repetirla. Tal parece que el
Puebla no escarmienta y que nuevamente ha caído en una espiral que ya sabe no
tiene un final feliz.
Tras la burla de los
Abed y de Raúl Cárdenas con los jugadores yugoslavos, la novel directiva de Francisco
Bernat y el Ingeniero Regordosa confío en Alfredo Tena quien había metido al
Puebla a la liguilla en la campaña 94-95, trajeron a veteranos ilustres como
Rubén Ríaz Díaz, Miguel Pardeza, Roberto Ruiz Esparza, Martín Ubaldi Francisco
Uribe y Francois Omam Biyick. El nuevo Puebla consiguió algunos resultados
destacados como el 3-1 ante Celaya que parecían darle la salvación, pero a
partir de la fecha 8, el Puebla acumuló 5 derrotas consecutivas lo que generó
el despido de Tena Garduño y la reacción del Celaya de Romano; ya con José Mary
Bakero en el timón, la Franja sumó otras dos derrotas consecutivas hasta
empatar ante el América y ganarle a Toros Neza, aunque el empate final ante
Monterrey decidió el descenso camotero el 9 de Mayo de 1999. Es decir, 7
derrotas consecutivas las que hundieron a la Franja http://www.youtube.com/watch?v=JTkQOkuVgTM.
En el Apertura 2004,
Juan Ignacio Palou armó un equipo que arrancó muy bien con 7 puntos de los
primeros 9 en disputa, de hecho, ganó 4 de los primeros 5 y peleó por el
superliderato, la pasión de la Franja regresó a la ciudad y la escuadra,
dirigida por un poblano, estaba en los primeros lugares de la tabla. De la
jornada 6 a la 8, ligó empates para mantenerse invicto, en la 9 derrotó al
Necaxa y fue hasta la 10 cuando cayó 3-0 en Puebla ante Morelia cuando supo lo
que era la derrota, pero a partir de ese momento no volvió a ganar. Cerró el
campeonato con 6 derrotas (4 de ellas consecutivas) y dos empates. En ese
torneo se dio la bronca ante los Pumas, la suspensión a Bernat y el veto al
Estadio Cuauhtémoc.
Para el Clausura 2005,
la directiva trajo a jugadores como Gerardo Bedoya, Antonio de Nigris (qepd) y
el argentino Ariel Carreño que se sumaron a los Frankie Oviedo, Oscar Dautt, Oscar
Mascorro y Juan Ignacio Quinteros. El Puebla perdió el partido inaugural 3-1
ante Cruz Azul, pero luego goleó 5-2 al Atlas, empató a 0 ante Dorados, empató
a dos ante el América, para después ligar derrotas ante Santos y Estudiantes lo
que provocó la salida de Nacho Palou. Ricardo Campos debutó con triunfo ante Jaguares
para después ligar dos derrotas consecutivas, lo que generó otro cambio y la
llegada de Roberto Saporitti quien sumó otro descalabro antes de golear 4-1 a
las Chivas. Cayó ante Pumas, venció al
Atlante, empató con Pachuca en el Estadio Hidalgo, empató con Toluca en casa,
para perder en el Puerto ante los Tiburones y cerrar su historia en Primera
División con una derrota ante los Tigres, partido al cual llegó descendido. Es
decir, esa Franja ganó 3 de los últimos 14 juegos que disputó. Y si sumamos el
cierre del Apertura 2004, llegaremos a la conclusión de que ganó 3 de los
últimos 20 partidos que disputó en el máximo circuito para salvar a Dorados de
Sinaloa.
Tal parece que como a
las otras ediciones de la Franja, al técnico se le acabó el discurso y los
jugadores se tiraron a la hamaca, con otra triste demostración de que el Puebla
no aprende de la historia. En los anteriores descensos, hubo manoseo de
técnicos y jugadores, así como escándalos que dividieron a las directivas,
ahora los escándalos fueron propios de la era Henaine y aunque ahora hay más
orden, parece que la inercia no es favorable para una Franja que ha puesto más
atención en su entorno que en generar programas de mediano y largo plazo para
que el sufrimiento del descenso no regrese. Ahora lo único que queda es pedirle
un favor a las Chivas Rayadas del Guadalajara o un milagro al actual Puebla
aunque se haya quedado sin respuestas en todos los sentidos.
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| AGENCIA: ENFOQUE |











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