Por:
David Alberto Badillo.
En los albores de los años treinta
apareció en el mapa beisbolero de México el magnate veracruzano y aduanero Jorge
Pasquel Casanueva. Impelido por Alejandro Aguilar y Ernesto Carmona que cada vez tenían
más dificultades económicas para hacer frente a todos los gastos de la Liga
Mexicana.
Pasquel Casanueva había forjado su
riqueza a la sombra del poder político, en particular al lado del presidente de
México, Manuel Ávila Camacho, del que era amigo
íntimo, además de Miguel Alemán. Un empresario fundamental de la primera mitad
del siglo XX en nuestro país.
Apasionado del deporte, en
particular de la caza, los toros y del beisbol, le gustaban los
espectáculos caros. De fuerte personalidad, era un ganador en toda la extensión de
la palabra.
Con la fuerza del veracruzano, la
lucha de la Liga Mexicana se agudizó. Por primera ocasión existieron dos bandos
que se disputaban el control de la pelota profesional en México.
De un lado Pasquel con el
respaldo de los fundadores del circuito y por el otro, Lázaro Penagos, también
veracruzano, y presidente de los Cafeteros de Córdoba, el gran equipo de la
época.
Penagos terminó formando su
propia liga, sustentada en los Cafeteros y el Águila, los dos clubes más
poderosos de la época.
Con la fortuna de su lado, Jorge Pasquel adquirió el Parque Deportivo Veracruzano. Y para competir con la recién
creada liga de Penagos, llamada Liga Cismática, fundó otro equipo en el puerto: Los Azules de Veracruz.
Pasquel acabó con toda su
competencia, con el Comintra, el Monterrey, el Águila, los Cafeteros y el
Laredo. Además en venganza se llevó a los Azules a México, por lo que en
realidad Veracruz se quedó sin equipo.
Con tal de que su
novena se adjudicara el cetro de la Liga Mexicana, no escatimó en
contrataciones. En cada posición tenía a una estrella, él se vistió de
manager y convirtió al Azules de Veracruz en el equipo a vencer de la época.
Los Azules de Veracruz
jugaban en el Distrito Federal junto a los Rojos del México, ambos lo hacían en
el Parque Delta. Ahí nació la primera gran rivalidad de la Liga Mexicana.
Como estelares del equipo de
Pasquel sobresalían Martín Dihigo y Ramón Bragaña en la loma de las
responsabilidades, la elegancia del segunda base José Luis “Chile” Gómez y a la
ofensiva Ray “Mamerto” Dandrige.
En aquellos años además
surgió la voz legendaria del joven Pedro “Mago” Septién, factor clave para
popularizar el beisbol por todos los rincones del país a través de la radio.
Para 1946, la Liga Mexicana
ampliaría a ocho el número de equipos participantes, Pasquel Casanueva quería a los mejores
jugadores, abrió la chequera, apoyó a todos los clubes y le declaró la guerra
al beisbol de los Estados Unidos.
Se vivió una época de oro en
la pelota nacional. Todos los equipos contaban con grandes estrellas y el nivel
de competencia alcanzó el pináculo.
El comisionado de las
Grandes Ligas, Albert "Happy" Chandler, anunció que los peloteros que fueran al beisbol no organizado de México serían castigados, sin embargo
los beisbolistas estadounidenses seducidos por la chequera abierta del empresario veracruzano,
comenzaron a llegar a granel.
Por ejemplo, a los Pericos llegó
Salvatorie Maglie; los equipos tenían figuras, la mayoría de los
estadios contaban con su propia atracción en el diamante. Todo acompañado
además por excelentes jugadores nacionales, tales como Roberto Ávila de los
Pericos.
Sin embargo pagar las elevadas nóminas de los equipos se volvía cada vez
más complicado, para Pasquel y para el que fuera. Por ejemplo el San Luis
Potosí abandonó en definitiva la Liga Mexicana, clubes como los Alijadores de
Tampico o los mismos Azules de Veracruz se encontraban al borde de la quiebra
financiera.
Para 1948 los ocho
equipos participantes en la Liga Mexicana terminaron jugando en el Parque Delta
de la Ciudad de México. Los Industriales de Monterrey y los Pericos de Puebla
eran los clubes más importantes del momento. Al año siguiente los Pericos
abandonarían en definitiva y los Industriales consumarían una proeza que no se
ha vuelto a repetir en la Liga Mexicana: un tricampeonato.
La aventura de Pasquel Casanueva terminó, su sueño se diluyó. Las victorias
que obtuvo en los despachos y en el diamante, desembocaron en una tremenda
pesadilla, misma que en lo deportivo llevaron a la quiebra al primer directivo
-quizá el único- que logró derrotar y poner de rodillas al beisbol de los
Estados Unidos.
Punto final a una de las épocas más importantes del
beisbol en México. Sin embargo estaba a punto de aparecer la figura de un joven
poblano, pionero en la industria, la educación, la televisión y el beisbol.
Un apasionado que lograría
colocar a la pelota en lugares insospechados, acompañado todo por una interminable
historia de polémica. Estaba por llegar
al deporte mexicano el “comisionado”, el “presi de los Tigres”… Alejo Peralta.













EXCELENTE CRONICA DE UN TORRENTE COMO LO FUE JORGE PASQUEL...FELICIDADES....PEPE MONTERREY GONZALEZ
ResponderEliminarEXCELENTE CRONICA DE UN TORRENTE COMO LO FUE JORGE PASQUEL...FELICIDADES....PEPE MONTERREY GONZALEZ
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