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UNA DEUDA QUE SE SALDARÁ


Por: David Alberto Badillo.

El 9 de septiembre de 1992 es una fecha con recuerdos agridulces para el Puebla de la Franja. Aquella noche los camoteros -uno de los más poderosos clubes de la época-  recibían la final de ida de la copa interamericana ante el Colo Colo de Chile.
La cita representaba un encuentro futbolístico muy interesante, sin embargo el choque de estos importantes clubes en el continente, se daba en pleno ataque contra el Puebla.
El Puebla de Manuel Lapuente era el  “judío  errante” del futbol mexicano, se encontraba jugando un día en un campo y al otro en uno distinto. La Franja no repetía en un estadio.

El Cuauhtémoc estaba clausurado, se arguyó que la directiva de los poblanos vendió con un sobreprecio los boletos para el partido de ida de la final de liga 91- 92, por lo que su estadio y afición se vieron obligados a decirle adiós al Puebla por varios meses.
El juego de ida de la final entre el León y el Puebla, celebrado el 4 de junio de 1992, había sido el último de los camoteros en su casa, después el Puebla deambuló por todos lados. La meta era clara: someter al Puebla y acabar con Maurer.

La persecución de la que fue objeto el Puebla, se debía a una revancha, a un golpe de autoridad sobre la mesa, siempre dominada por la misma empresa.
Un grupo de políticos en todos los órdenes del gobierno, al servicio del monopolio de la televisión y a los pies del “Tigre”, le hicieron la vida imposible al Puebla y a su directiva.

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Emilio Azcárraga Milmo y Alejandro Burillo no le perdonaron a Maurer la sedición. La cabeza del mandamás del Puebla y vicepresidente de la Federación Mexicana de Futbol fue cortada y expuesta a la vista del público, como ejemplo de lo que no se tiene que hacer.
Maurer salió de la Federación y vendió al Puebla. Pero el daño estaba hecho y los poblanos no pudieron disfrutar de ese último partido internacional del Puebla en su estadio, lo tuvieron que ver por la televisión a cientos de kilómetros de distancia.

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En el estadio Olímpico de Villa Hermosa se jugó el partido, con aproximadamente 16 mil aficionados.
El Puebla alineó para este compromiso con Pablo Larios, Sigifredo Mercado, Ángel Torres, Aurelio Rivera, Gerardo González; Silmar Olindo, Jaime Ordiales, Silviano Delgado,  Milton Nunhez – que entró de cambio-, Jorge Rosal; Francisco Rotllán y Carlos Dioney.
Mientras que el Colo Colo dirigido por Mirko Jozic lo hizo con Daniel Moron, Alejandro Hisis, Miguel Ramirez, George Biehl, Javier Margas, Gabriel Mendoza, Eduardo Vilches, Jaime Pizarro, Héctor Adomaitis, Hugo Rubio  y Marcelo Barticciotto, con Agustín Salvatierra y Mario Rebollo entrando de cambios.
El árbitro del juego fue Berni Ulloa y el Colo Colo ganó por 4 goles a 1. Las anotaciones de los chilenos fueron obra de Marcelo Barticciotto a los minutos 28, 61 y 70; y de Héctor Adomaitis a los 80, mientras que por el Puebla marcó Silmar Olindo a los 76 minutos. Para la vuelta en Chile volvió a perder el Puebla, ahora por 3 a 1 www.youtube.com/watch?v=4f_5N3VLTO0.
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Hoy a casi 24 años, el Puebla campeón de la copa en el primer semestre de 2015, reaparece en una justa internacional.
Con la memoria adolorida y con cicatrices que no cerrarán jamás, un nuevo y agradable Puebla quiere escribir su propia historia, ojalá por sus entrañables colores, por su afición y por el futbol mexicano lo consiga https://www.youtube.com/watch?v=XDm_zkzPiFg.

AGENCIA: ENFOQUE


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