ANTONIO
ABASCAL.
Con la tendencia a
magnificar resultados, a crear al “más grande de la historia” en todos los
deportes, el ejercicio de comparar se ha acrecentado e incluso se ha convertido
en el tema central de los programas deportivos. Siguiendo ese ejemplo varias
personas también tratan de comparar los resultados de los atletas mexicanos en
Tokio 2020 con los que han conseguido los atletas paralímpicos de nuestro país:
7 oros, con el que consiguió esta mañana Juan Diego García López en el para tae
kwon do https://www.youtube.com/watch?v=1M9iTC1X8sY, dos platas y doce bronces tras una jornada de viernes en las que
además de la presea áurea de García López se sumó la plata de Diego López en
los 200 metros libres de la natación en la categoría S3 y cuatro bronces:
Rebeca Valenzuela en el lanzamiento de peso de la categoría F12, Leonardo Pérez
en los 100 metros planos de la categoría T52, el joven de dieciséis años Ángel
Camacho en los 50 metros dorso de la natación y Jesús Hernández en los 200
metros libres en los que México hizo el 2-3.
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| CONADE |
La actuación mexicana en Tokio 2020 ya es la mejor en los últimos cuatro ciclos ya que se han alcanzado las 21 totales de Londres 2012 pero hay un oro más, en la capital británica la cosecha fue de seis metales dorados, cuatro platas y once bronces, mientras que en Río 2016 se lograron cuatro preseas áureas, dos platas y nueve bronces, por lo que ahora en Tokio hay, hasta el momento en el que falta una jornada con representación mexicana, tres oros y tres bronces más. México está a una más de oro de igualar las ocho que se lograron en Seúl 88 y más lejos quedan las diez de Sídney 2000 y Beijing 2008, mientras que la mejor actuación para el país fue en Arnhem 1980 cuando se lograron 42 preseas en total distribuidas en 20 oros, 16 platas y seis bronces.
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| CONADE |
El punto es que estos buenos números han permitido que algunos comparen con mala intención para señalar a los atletas que participaron en los Juegos Olímpicos y consiguieron cuatro medallas de bronce, así como una buena cantidad de finales. Si la mayoría de las comparaciones son subjetivas, esta en particular carece de toda base pese a que haya algunas similitudes: Los atletas paralímpicos compiten contra los mejores del mundo como sucede con los convencionales, al igual que sucedió en el camino olímpico muchos de estos atletas han tenido que solventar gastos con sus propios recursos y han superado un sistema deportivo nacional con serias carencias y lleno de componendas entre los presidentes de federación, esas carencias también son compartidas al igual que la falta de cultura deportiva que los convierte en foco de atención durante más de diez días cada cuatro años para olvidarnos de ellos y, en el caso de los programas deportivos, preferir armar debates con preguntas absurdas el resto del tiempo.
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| CONADE |
Pero esas son las únicas similitudes por lo que la comparación es imposible porque las condiciones son distintas y al no haber puntos iguales no se puede realizar un ejercicio de comparación. Otra de las causas por lo que la comparación no es posible está en la estructura bajo la cual están construidos los Juegos Paralímpicos. Hoy en esta buena cosecha de seis medallas para la delegación mexicana las preseas cayeron en las categorías F-12 y T52 del atletismo, en la S4 y S3 de la natación y en la K44 del taekwondo. ¿Qué significan esas categorías?, ayer el periodista poblano, Patricio Aguilar Delgado compartió el documento donde el Comité Paralímpico Internacional las explica: “Desafiando los intereses del para deporte está la amenaza de una competencia unilateral y predecible, en la que el atleta con menor grado de discapacidad siempre gana. Para prevenir esto, los para atletas son situados en categorías para competir en función de su discapacidad…en el para deporte los atletas son agrupados por el grado de limitación en la actividad que resulta de la discapacidad”.
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| CONADE |
La clasificación debe ser específica del deporte, los atletas son evaluados por dos o tres personas certificadas por la Federación Internacional de cada deporte, dicho panel contesta tres preguntas básicas: 1.- ¿El atleta tiene una discapacidad elegible para este deporte?, 2.- ¿La discapacidad del atleta reúne el criterio mínimo de discapacidad del deporte? y 3.- ¿Qué clase deportiva describe con mayor precisión la limitación de la actividad del atleta? Dentro de la discapacidad elegible hay diez tipos: Deterioro de la fuerza muscular causada principalmente por lesiones en la médula espinal, espina bífida o polio; deterioro en el rango del movimiento pasivo generado por artrogriposis: discapacidad en las extremidades, diferencia de longitud en las piernas, baja estatura, hipertonía (a causa de una afección neurológica como parálisis cerebral, lesión cerebral o esclerosis múltiple), ataxia que es falta de coordinación muscular debido a las mismas afecciones al igual que la atetosis que se caracteriza por movimientos desequilibrados e involuntarios, discapacidad visual y discapacidad intelectual.
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| Paralymic Committee |
Otro de los criterios es el mínimo de discapacidad, por ejemplo, la altura máxima para estatura baja o un nivel de amputación para atletas con discapacidad en las extremidades, estos criterios mínimos de discapacidad son específicos de cada deporte. Una vez que se determina que un atleta es elegible para un deporte se evalúa en qué clase deportiva competirá, esa clase agrupa a atletas con una limitación similar en la actividad para la competencia de modo que puedan competir equitativamente y significa también que una clase deportiva no necesariamente está conformada por atletas con la misma discapacidad, si diferentes discapacidades pueden causar una limitación en la actividad similar, los atletas con esas discapacidades pueden competir juntos, por ejemplo el para atletismo tiene hasta 52 clases diferentes. Los atletas son evaluados antes de las competencias para inscribirlos en su clase correspondiente, cabe destacar que debido a la naturaleza progresiva de algunas discapacidades y su impacto en las actividades, los atletas ocasionalmente se clasifican varias veces a lo largo de su carrera.
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| Paralympic Committee |
De tal forma cada prueba tiene características muy determinadas y esa es la principal razón por la cual no hay una comparación posible entre los logros de los atletas paralímpicos y los que participaron en los Juegos Olímpicos, lo que sí tiene que discutirse es qué aspectos deben cambiar para que no nos acordemos de ellos cada edición paralímpica, qué debe ocurrir para dotar de mejores condiciones de vida a las personas con discapacidad y cómo podemos contribuir a una mayor visibilidad de estos atletas. No solo se trata de aplaudir sus resultados o de destacar sus logros para hacer menos los conseguidos por los atletas convencionales, lo cual es victimizarlos nuevamente con la frase “si ellos pueden, cómo es posible que los otros no ganen”.
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| CONADE |
Pero la historia no va a cambiar mientras no se abran más espacios en todos los ámbitos para las personas con discapacidad y en especial en el deporte si desde los medios no se les da el mismo valor ya que en esta edición paralímpica las competencias no se emitieron en vivo y sólo hubo resúmenes del día en las cadenas con derechos. Ellos, aquí sí al igual que los convencionales, entrenan y compiten durante cuatro años para llegar a una edición paralímpica, ellos tienen que clasificar, pero una vez que se cierre el telón de Tokio 2020 los nombres de Amalia Pérez, Arnulfo Castorena, Juan Diego García, Lenia Ruvalacaba, Rebeca Valenzuela y el resto de la brillante delegación mexicana se volverán a guardar en el cajón. Ya que tanto los aplaudimos ahora, es tiempo de que como aficionados al deporte busquemos más información sobre ellos, y como medios también es momento para hacer una autocrítica de nuestros contenidos y abrir espacios de difusión para el alto rendimiento convencional y adaptado.
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