ANTONIO
ABASCAL.
Con el América vs
Monterrey de ayer en la final de ida del Apertura 2024 se rompieron 32 años,
seis meses y ocho días de ayuno del Estadio Cuauhtémoc para albergar una final
de liga en el futbol mexicano https://x.com/i/status/1867396731677393157, en ese lapso el Puebla ha descendido dos veces, se
jugaron dos finales de la entonces llamada Primera “A” (ambas de ida) en el Apertura
2005 y en el Apertura 2006, así como dos finales de ascenso en 2006 (ida que se
perdió ante Querétaro) y en 2007 (vuelta en la que se regresó al máximo circuito
frente a Dorados), en Primera División lo más lejos que se había llegado fueron
las semifinales del Invierno 96 (donde se perdió la vuelta frente al Necaxa de
Manolo Lapuente), la del Verano 2001 (una ida con muchos goles y emociones frente
a Santos Laguna que ganó la Franja 5-4 aunque no le alcanzó para llegar a la
final https://www.youtube.com/watch?v=lVv6CdqRj_c&t=9s), la ida del Clausura 2009 frente a Pumas (misma que se perdió para dar
paso a la remontada en CU que se quedó a veinte segundos de la final al producirse
el cabezazo de Darío Verón) y recientemente la vuelta del Clausura 2021 con
Nicolás Larcamón en donde el 3-0 de la ida en Torreón hizo insuficiente el
triunfo de 1-0 para cerrar un gran semestre.
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| Club América |
El golazo de Sergio Canales para abrir el marcador en el Estadio Cuauhtémoc (parecido al que le hizo al Puebla en la temporada regular) rompió un ayuno más largo en cuanto a goles en una final del futbol mexicano ya que la ida de la campaña 91-92, en un partido celebrado entre el equipo de la Franja y el León el 4 de junio de 1992 después de un torrencial aguacero que obligaba a cambiar el duelo, pero que ante el lleno con sobrecupo Emilio Maurer prefirió jugar, terminó igualado sin goles por lo que el Cuauhtémoc no era testigo de un gol en la final desde el de Jorge “Vikingo” Dávalos de la U de G el 26 de mayo de 1990 cuando su golazo puso el definitivo 4-3 en la noche poblana y el 6-4 global que le dio el segundo campeonato a los Camoteros, es decir, tuvieron que pasar 34 años y poco más de seis meses para que el dos veces mundialista y olímpico volviera a ser testigo de un gol en una final, con la coincidencia de que ambos tantos, el del “Vikingo” como el del español cayeron en la misma portería la que da la autopista México-Veracruz y ambos fueron de los equipos que fungieron como visitantes.
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Cuando Kevin Álvarez igualó el duelo de anoche al minuto 38 en una serie de rebotes en el área rayada rompió un ayuno de los mismos 34 años y poco más de seis meses sin que un jugador del equipo que actuaba como local en el Cuauhtémoc anotara gol en una final https://www.youtube.com/watch?v=Ufcm7xv-zGI. El último había sido Carlos “Búfalo” Poblete para poner el momentáneo 4-2 ese 26 de mayo de 1990 que significaba iniciar los festejos por un nuevo campeonato poblano, por conseguir el campeonísimo y sumarse a las Chivas, Cruz Azul y León como los únicos que ganaron tanto el campeonato de liga como el de copa en la misma campaña (en la 94-95 se les sumaría el Necaxa de Manolo Lapuente) https://www.youtube.com/watch?v=Pt5iuZX4Bps&t=27s.
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| El Sol de Puebla |
Justamente ese período de 32 años y seis meses entre la última final que ha disputado el Puebla y la de ayer donde el Estadio Cuauhtémoc fue tomado literalmente por el América ya que vistió el largo pasillo de acceso a la cancha de amarillo, por encima del recorrido histórico del equipo poblano, sin olvidar que nuevamente la afición hizo sentir a las Águilas en casa, es un proceso donde muchos protagonistas poblanos han tenido su dosis de culpabilidad, hasta llegar a una directiva que administra al Puebla como un producto televisivo de baja calidad, pero que asegura sus “mágicos” “viernes botaneros”, una directiva que nunca se ha apasionado con el futbol en sus otras experiencias con Veracruz, Morelia y Atlas, pero que da la impresión de que poco a poco se ha desatendido del equipo que ahora vive su peor etapa desde que tuvo que intervenir para garantizar su inversión en cuanto a las transmisiones del equipo tras la etapa de los López Chargoy.
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| Reto Diario |
Si usted ve las imágenes de esas finales, la de la 89-90 con triunfo para la Franja, y la de la 91-92 que se saldó con un subcampeonato inesperado por tantos cambios que sufrió el equipo https://www.youtube.com/watch?v=ju5chyI8IxA, se dará cuenta que el inmueble diseñado por el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, estaba pintado de azul y blanco, lleno de banderas del equipo, que en la del 4 de junio de 1992 el público soportó el aguacero y lo llenó desde horas antes, se dará cuenta de la pasión con la que se cantó el gol de Poblete que significaba el último golpe para unos batalladores y talentosos Leones Negros, por lo que la pregunta es ¿Qué pasó para que una plaza que transpiraba pasión por su franja, tres décadas después se entregue a un rival con el que había escenificado grandes batallas en los setenta y en los intensos ochenta? ¿Treinta y dos años de vacas flacas son suficientes para olvidar las batallas entre Puebla y América, pero sobre todo para olvidar que los dueños del América fueron las personas claves para cerrar la mejor etapa en la historia del futbol profesional en Puebla y que fueron ellos los que incitaron la persecución contra la Franja tras la campaña 91-92?
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| Club Puebla FC |
Tras el 4 de junio de 1992 que se saldó con un empate a cero ante el León, luego de que el Puebla había eliminado a las Chivas en cuartos de final y al poderoso Necaxa de Roberto Saporiti en semifinales, tomando ventaja en la ida en el Cuauhtémoc y manejándola como visitante en la vuelta, el domingo 7 de junio el equipo de Manolo Lapuente ofreció un ejercicio de supervivencia, logró otro juego cerrado, alargó el partido ante la expulsión de Ángel Torres, lo llevó al tiempo extra donde tuvo sus oportunidades, sobre todo una clara del extremo brasileño Paulo César, luchó con la lesión de Raúl Arias que lo dejó con nueve jugadores, hasta que vino la desgracia en la salida de Pablo Larios y el remate de Carlos Turrubiates para darle el título al León y dejar con mucho orgullo a una afición poblana que semana a semana fue testigo de una escuadra sin tantas figuras, pero con espectaculares campañas de Larios, Ruiz Esparza y Poblete, además de la magnífica dirección técnica de Manolo Lapuente; justo cuando la cercanía equipo- afición era máxima, una persecución política cambió la historia. Emilio Maurer era vicepresidente de la Federación, había ayudado a los clubes a ganar más por los derechos de transmisión, había traído a César Luis Menotti para dirigir a la selección mexicana, se había acercado a CONMEBOL para jugar Copa América y Copa Libertadores, pero se atrevió a romper el monopolio televisivo con respecto a la selección mexicana y eso el imperio no se lo perdonó.
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| Youtube |
Los estatutos federativos indicaban que una persona sólo podía tener cargo en el organismo si tenía relación con un club en Primera División, por lo que se ideó una campaña para que Maurer dejara al Puebla y así no pudiera seguir en la Federación. El sobrecupo de la final fue el pretexto para clausurar el Estadio Cuauhtémoc, pese a los intentos de la directiva y a las manifestaciones de la afición no hubo forma para reabrir el inmueble por lo que el Puebla tuvo que jugar dos partidos en León, la ida de la final de la Copa Interamericana contra el Colo-Colo de Chile en Villahermosa, en Hermosillo, Sonora, en Ciudad Cooperativa Cruz Azul y en Veracruz; las ciudades que albergaban al Puebla de inmediato recibían una llamada de los más altos niveles gubernamentales “sugiriendo” que ya no se diera otra oportunidad al equipo camotero que en lo deportivo ya no tenía a Ruiz Esparza y Poblete, pero se mantenían Larios y Lapuente. El Puebla cayó 1-4 con el Atlas en la fecha uno de la 92-93 en León, venció 3-1 al Morelia en el mismo escenario, perdió 1-4 con el Colo-Colo en Villahermosa con tres tantos de Marcelo Barticiotto y uno de Héctor Adomaitis (después ambos jugaron en México y Adomaitis tras brillar en Santos y Cruz Azul tuvo un paso discreto en Puebla), empató a cero con el Atlante en Hermosillo, a cero con Cruz Azul en Ciudad Cooperativa y perdió 1-3 con Tigres en Veracruz, pero como visitante sacó buenos resultados incluyendo un 4-3 sobre el América en el Azteca con dos goles de Dioney Carlos, Francisco Rotllán y Silmar Olindo, la Franja llegó a tener ventaja de cuatro a uno, pero se dio el gusto de vencer al equipo cuya directiva lo perseguía.
| Club Puebla FC |
Además del triunfo en el Azteca, ese equipo poblano sumó victorias fuera de casa frente al Pachuca y Correcaminos, empató con Tecos y perdió con León, hasta que Emilio Maurer y sus socios no pudieron más y vendieron al Puebla al periodista de la ciudad de México, Juan Bustillos Orozco; de inmediato se retiraron los sellos de clausura y el Puebla regresó a casa el 25 de octubre de 1992 con un triunfo de 2-0 ante la U de G con los tantos de Zico y Dioney ante una buena entrada de una afición que ya quería tener a su equipo en casa, pero que desconocía que a partir de ese momento se abría un capítulo muy largo de vacas flacas que daba la impresión de terminar con la estabilización que sí logró el Grupo del Ajusco, con las visitas continuadas a las liguillas y hasta algunos aciertos en contrataciones de jugadores y de técnicos, hasta que los cambios en el organigrama generaron una perversión del modelo de negocio lo que se tradujo en el peor torneo en la historia del equipo.
| Club Puebla FC |
La entrega de la afición futbolera del Puebla es el resultado de esos 32 años de vacas flacas, la responsabilidad es compartida entre todas las directivas que siguieron, algunas con buenas intenciones y un cariño auténtico por el equipo, pero sin el capital necesario para hacer frente a los nuevos tiempos del futbol, otras que vieron a la franquicia como botín político y como la puerta de acceso a negocios más jugosos, es el resultado de años y años de mediocridad, de descensos, de burlarse de la afición. Es el resultado de una directiva que sólo entiende a través de raitings y tiempo aire en televisión, pero que además en su cerrazón ha decidido mandar a empleados con cierto nivel de decisión que no entienden de futbol. El América se adueña del Cuauhtémoc para cerrar el año donde el equipo local sólo hizo cinco puntos en el Clausura 2024 y catorce en el Apertura, a lo que se suma el peor torneo en liga mx femenil, donde pese a los pésimos resultados ningún hombre de pantalón largo ha tenido la decencia de dar explicaciones; la afición del Puebla es una afición abandonada, lo que suma al contexto de una ciudad que creció, que ha recibido muchas personas de la capital de la República y de otros estados, por lo que también han llegado aficionados de otros equipos https://x.com/i/status/1867392907432616009.
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| @mluiscastillo |
El abandono es tal que, a esta falta de explicaciones por los malos torneos, los técnicos han tomado el papel de voceros, mientras que incluso no se quiere acudir eventos públicos relacionados con el club. Al director general, Gabriel Saucedo, no le gusta aparecer en los medios, pero como máximo responsable debería entender que su ausencia en la esfera pública genera lagunas que los aficionados no comprenden, aumenta la proliferación de rumores y contribuye a ese sentimiento de abandono que hoy tienen los aficionados poblanos, mientras otro equipo llena y goza en el Cuauhtémoc.
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| @laaficion |
En estos treinta y dos años directivos han ido y venido en el Puebla y todos han contribuido a que poco a poco fuera perdiendo su lugar entre la afición, un público que no recuerda cómo un equipo pequeño, pero con mucha identidad era capaz de plantearle cara al poderoso América y hasta tener broncas en el Cuauhtémoc. La fiesta americanista de anoche es un golpe a la historia del Puebla desde el original que la ganó una final de copa por 6-4 a un América distinto sin los Azcárraga, hasta ese de los setenta donde Sconfianza defendía el honor, Lapuente marcaba tres goles, Trelles dirigía y se sobreponía a una repetición de partido para repetirle la dosis ahora con Berna Brambila como figura. Es traicionar a todos los que dieron vida a una rivalidad con varios capítulos en los ochenta y principios de los noventa, pero sobre todo da la impresión de que tanto golpe hizo que la afición poblana sufriera amnesia y olvidara que fue la directiva americanista la que evitó que la etapa de mayor gloria camotera se alargara, que se viviera una final de Copa Interamericana en Puebla y que fue la que terminó convirtiendo al Puebla en un equipo del montón, mediocre, que hoy llena un espacio televisivo, pero que es incapaz de llenar su estadio y para ello el rival de tantas tardes es ahora el que llena y da protagonismo al Cuauhtémoc, mientras la actual directiva poblana calla y acata.
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| Realidad Americanista |
El Puebla lleva treinta y dos años enfermo, pero una peor enfermedad se ha sumado al cuadro: La amnesia de la afición y esa es más dolorosa.
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| Grada |










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