EDUARDO ZAYAS CUATETL.
La pregunta sobre si la Vuelta México podría regresar en 2027 no es menor, abre un debate sobre el presente y futuro del ciclismo en nuestro país, y sobre cómo figuras como Isaac del Toro están transformando la percepción de este deporte.
El sonorense, confirmado para el mundial de ciclismo en la tercera semana de septiembre, ha puesto al ciclismo mexicano en la conversación internacional y ahora, su nombre aparece ligado a la posibilidad de revivir una competencia que alguna vez soñó con ser el equivalente nacional del Tour de France. La Vuelta México tiene historia.
La primera edición se corrió en 1948, con nueve etapas y la ambición de convertirse en una de las grandes vueltas del calendario mundial, sin embargo, la falta de apoyo económico y organizativo la convirtió en un evento intermitente.
La última edición fue en 2016, hace más de una década, y desde entonces el silencio fue absoluto https://www.youtube.com/watch?v=NlJwnUkhaGU. Hasta ahora, medios italianos y especializados como Escape Collective han reportado que la Unión Ciclista de México trabaja en un proyecto para traerla de regreso en enero de 2027, con cinco etapas que irían desde La Malinche en Tlaxcala hasta la Ciudad de México. La idea es que se convierta en una antesala del Tour Down Under en Australia, con la verificación de la UCI y la participación de equipos de élite, incluido el UAE Team Emirates de Isaac del Toro.
El argumento central es claro, aprovechar la proyección internacional de Isaac para darle protagonismo al ciclismo en México. No es casualidad que Bernardo de la Garza, presidente de la Unión Ciclista de México, haya declarado que contar con él en el Campeonato Nacional de Ensenada fue un impulso enorme, y que ahora buscan repetir la fórmula con un evento de mayor envergadura. Si el UAE Team decide entrenar en altitud en México y participar en la Vuelta, el impacto sería inmediato: visibilidad mediática, turismo deportivo y un nuevo espacio para que ciclistas mexicanos midan fuerzas con los mejores del mundo, aunque de momento ha pedido que no se utilice la figura del mexicano para arle fuerza a la Vuelta.
Pero aquí surge el debate. ¿Es suficiente tener a Isaac del Toro como figura para garantizar el éxito de la Vuelta México? El ciclismo es un deporte que requiere infraestructura, patrocinio y continuidad.
La historia nos recuerda que la Vuelta nunca logró consolidarse precisamente por la falta de apoyo sostenido. ¿Qué cambiaría ahora? Algunos dirán que el contexto es distinto, el auge de las redes sociales, la globalización del deporte y la posibilidad de transmitir la competencia en plataformas digitales podrían darle un alcance que antes no tenía y otros, más escépticos, advertirán que sin inversión privada y respaldo gubernamental, el proyecto corre el riesgo de ser otro intento fallido.
Está la cuestión de la identidad, la Vuelta México repartía maillots con colores distintivos: amarillo para el líder, blanco para el mejor mexicano, rojo para montaña, verde para combatividad y azul para el sub-23. Era un esfuerzo por darle personalidad propia, pero nunca alcanzó la relevancia de otras grandes vueltas. ¿Podría ahora reinventarse y convertirse en un símbolo del ciclismo latinoamericano? ¿O quedaría como un evento secundario, eclipsado por las competencias europeas?
La presencia de Isaac del Toro cambia el panorama, su irrupción en el Giro de Italia hace un año y en 226 en el Tour de Francia lo convierte en un referente inevitable https://www.youtube.com/watch?v=sWGX6qnTu6s. Imaginemos por un momento verlo competir en México, con miles de aficionados alentando en las carreteras de Tlaxcala y la Ciudad de México. Sería un golpe de efecto, un mensaje de que el ciclismo mexicano puede aspirar a más. Pero también sería una prueba de fuego ¿estamos preparados para organizar un evento de esa magnitud y sostenerlo en el tiempo?
La discusión está abierta. La Vuelta México podría ser una oportunidad histórica para relanzar el ciclismo en nuestro país (que tiene otros exponentes ya en Europa y figuras en la rama femenil), pero también un reto que exige compromiso real. Isaac del Toro ha puesto el tema sobre la mesa, pero no puede cargar solo con la responsabilidad.
Se necesita un proyecto sólido, con visión a largo plazo, que combine tradición y modernidad. El 2027 está cerca, y la pregunta sigue vigente ¿queremos que la Vuelta México regrese para quedarse, o será apenas un destello pasajero?
En última instancia, el
regreso de la Vuelta México sería más que un evento deportivo: sería un símbolo
de cómo un país puede aprovechar el talento de sus atletas para construir
proyectos colectivos. Isaac del Toro ya demostró que el ciclismo mexicano puede
estar en la élite. Ahora toca decidir si queremos que esa élite también tenga
un escenario en casa.
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| La Jornada |











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