EDUARDO ZAYAS CUATETL.
El debate sobre el regreso del ascenso y descenso al futbol mexicano ha vuelto con fuerza al escenario nacional, lo que durante años fue una discusión limitada a directivos, aficionados y especialistas deportivos, hoy ha llegado incluso al Senado de la República, donde legisladores impulsan iniciativas para que el llamado "mérito deportivo" quede reconocido en la legislación mexicana.
En el fondo, se trata de definir si el futbol mexicano debe regirse principalmente por criterios deportivos o si los intereses económicos de sus propietarios continuarán marcando el rumbo de la competencia.
Quienes defienden el regreso del ascenso y descenso sostienen que este mecanismo representa la esencia misma del deporte. En cualquier liga competitiva, los resultados deben tener consecuencias. Los equipos que realizan un mejor trabajo deportivo merecen la oportunidad de alcanzar categorías superiores, mientras que aquellos que fracasan de manera constante deben asumir las consecuencias de su rendimiento. Sin este sistema, la competencia pierde una parte importante de su sentido, ya que algunos clubes pueden mantenerse en Primera División independientemente de sus resultados en la cancha.
El periodista David Faitelson recordó que la esencia del futbol radica en permitir que cualquier club pueda soñar con llegar a los grandes escenarios. Como ejemplo, mencionó que en España equipos modestos juegan ante el Real Madrid en la Copa del Rey, una posibilidad que considera parte de la magia del deporte. Para Faitelson, cerrar el ascenso significa privar a muchos clubes de ese sueño y romper con una de las tradiciones más importantes del futbol https://www.youtube.com/watch?v=GIvSuZED1Ww.
Más contundente fue el periodista Ignacio "Fantasma" Suárez, quien comparó la eliminación del ascenso con impedir que un alumno de excelencia avance a la siguiente etapa escolar por no pertenecer al grupo privilegiado y también calificó la ausencia del descenso como una protección para quienes fracasan deportivamente, al permitirles conservar sus beneficios sin consecuencias. Suárez sostuvo que el problema trasciende al futbol, ya que envía un mensaje negativo a millones de jóvenes: que el esfuerzo y el mérito pueden no ser suficientes si no se pertenece al círculo adecuado.
Otro argumento a favor es que el ascenso y descenso fomenta la inversión en proyectos deportivos de largo plazo. Durante décadas, clubes históricos como León, Necaxa, Querétaro, Tijuana o Atlas enfrentaron procesos de ascenso y permanencia que fortalecieron su estructura institucional. La posibilidad de competir por llegar a la máxima categoría motivaba a empresarios, gobiernos locales y aficionados a respaldar proyectos regionales.
Actualmente, muchos equipos de la Liga de Expansión se encuentran atrapados en una categoría donde, por más méritos que acumulen, no pueden alcanzar el máximo circuito. Esto genera desánimo entre inversionistas y limita el desarrollo del futbol en diversas regiones del país.
Los directivos que respaldaron su suspensión argumentan que muchos clubes de categorías inferiores carecen de infraestructura suficiente para competir en Primera División, estadios con baja capacidad, problemas financieros y estructuras administrativas débiles podrían comprometer la estabilidad de la liga y desde esta perspectiva, no basta con ganar en la cancha; también se requiere solvencia económica para garantizar la viabilidad de una franquicia en el máximo nivel.
Asimismo, algunos propietarios consideran que la eliminación del descenso protege inversiones millonarias en un entorno donde una franquicia puede valer decenas o cientos de millones de dólares, perder la categoría representa una reducción significativa en ingresos por televisión, patrocinios y taquilla.
Para los dueños de clubes, la estabilidad financiera es un factor indispensable para atraer capital y desarrollar infraestructura deportiva. No obstante, aunque estos argumentos son entendibles, parece difícil justificar un sistema cerrado de manera permanente. Las grandes ligas del mundo han demostrado que es posible combinar requisitos financieros estrictos con mecanismos de ascenso y descenso y es que el problema no radica en exigir condiciones mínimas para competir, sino en impedir por completo que los equipos puedan ganar su lugar mediante resultados deportivos.
Precisamente por ello, la propuesta debatida en el Senado busca encontrar un punto medio… legisladores de distintas fuerzas políticas han planteado que el mérito deportivo debe coexistir con criterios de sostenibilidad económica, sin que uno anule al otro https://www.youtube.com/watch?v=KkG-b7eLC8A.
El regreso del ascenso y descenso no debe entenderse únicamente como una cuestión futbolística, sino como un debate sobre competencia, justicia deportiva y oportunidades. Mantener una liga cerrada favorece la estabilidad económica de ciertos clubes, pero limita la meritocracia y reduce la emoción competitiva que caracteriza a este deporte.
El futbol mexicano necesita reglas que premien el esfuerzo y castiguen el fracaso deportivo, sin descuidar la viabilidad financiera y si el objetivo es elevar el nivel de la Liga MX y fortalecer el desarrollo de jugadores, equipos y aficiones, el camino parece apuntar hacia un modelo donde el mérito vuelva a ser el principal criterio para subir o bajar de categoría, esa es, en esencia, la discusión que hoy ha llegado hasta el Senado y que podría definir el futuro del futbol mexicano durante las próximas décadas.
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