ANTONIO ABASCAL. En la narrativa poblana de los últimos años tal parece que se ha dado más peso a los campeonatos de la 89-90 (copa y liga) que al primero de liga en la 82-83, una idea que se ha impulsado desde el propio club, con una mayor presencia de los héroes del poderoso Puebla en diversos actos oficiales; no es que se tenga que escoger entre uno y otro (ya que ambos se forjaron con mucha calidad, sacrificios y aventuras) sino que es necesario valorar el legado del primer campeón de la Franja ya que además se coronó en un contexto complicado y su gesta significó un empuje del que incluso se benefició el de siete años más tarde. Hoy, a una casi una semana del fallecimiento del arquitecto del primer título (Manolo Lapuente), conviene recordar la frase del gobernador, Alejandro Armenta sobre el timonel poblano: “Siempre he pensado que los homenajes se tienen que hacer en vida”, para recordar a varias de las leyendas que resultaron fundamentales para el primer campeonato y, que, ...